Hace apenas cuatro años, cumplí una promesa de amor. Le prometí al entonces príncipe azul que estaríamos juntos en la pobreza y en la riqueza, en la salud y en la enfermedad.
Habríamos construido un hogar, una ilusión, una familia, una vida juntos. El destino, o quizá otros factores, se encargaron de que no fuera asi. El universo conspiró para separarnos, y qué difícil fue aceptarlo.
Hoy veo como en la película de “Sixth Sense” un video. Ví que la ilusión -al menos- era mutua. ¿Qué habrá sido de tu vida? ¿Habrás alcanzado tus sueños? ¿Habrás aprendido tanto como yo? Porque después de algo malo viene algo bueno, y si algo me queda claro es que crecí como persona, y como el ave fénix, renací entre las cenizas.
Te perdono y que Dios te bendiga.