Si algo me gusta en la vida, entre otras cosas es irme de compras. Pero no hay nada más frustrante que ir al Centro Comercial dispuesta a gastar dinero en algunas cositas, y no encontrar nada. Siempre existirán los lindos zapatos. Si no fuera por ellos, definitivamente no me hubiera hecho ningún regalo.
El sábado compré unos negros, muy lindos. Y hoy, siendo día feriado, no podía hacer la excepción y compré otros, pero dorados. Si, dorados, onda “Bling-Bling” pero muy chic. Pintaron una sonrisa en mi cara.

Creo que ya estoy lista para las próximas vacaciones… ya solo faltan 11 días para Hawaii.