Un documental recorre los 30 años más movidos del órgano sexual masculino. La producción francesa, titulada ‘Mr. Big. Todo sobre el pene’ (en francés, ‘Grandeur et decadence du pénis’), en el que se intenta quitar hierro a sus altibajos, desmitificar su papel y describir con ironía sus penalidades, su fragilidad, su significado sexual y social en tiempos de cambio y revolución sexual.

El pene es una broma evolutiva, un regalo envenenado, un individuo independiente que cuelga entre las piernas. Lo decía el sexólogo Manuel Lucas no hace mucho. Y añadía: “Los humanos somos prácticamente los únicos mamíferos a los que la naturaleza ha dotado de un aparato sexual con mecanismo eréctil casi totalmente vascular; sin ningún tipo de apoyo, ni óseo, ni cartilaginoso”.

“En realidad, el pene hoy día es más visible para todo el mundo de lo que lo ha sido durante siglos”, señala Michael Sims en su interesante libro ‘El ombligo de Adán’, sobre la historia natural y cultural del cuerpo humano.

“En la cultura del milenio, el falo campa por las películas pornográficas y por los anuncios de Viagra, por los expedientes de acusación contra los presidentes de Estados Unidos y por las revanchas de las esposas…”, sigue Sims, recorriendo nuestra fisiología como si de un viaje transoceánico se tratara.

Y eso también, un viaje por las relaciones sexuales con protagonista estelar, es el documental ‘Mr. Big’. En él se mezclan entrevistas con escritores, periodistas, sexólogos, sociólogas y artistas (Philippe Starck) con escenas de películas (’Austin Powers’, ‘American psycho’ o ‘Boogie nights’).

También hay músicas y músicos como David Bowie o Iggy Pop (el exhibicionista por excelencia), y gente anónima, homo, hetero o transexual, que opina sobre el pene propio y ajeno, el real y el deseado; sobre relaciones físicas y afectivas, necesidades y gustos cotidianos.

Los cambios más recientes en la historia genital se producen desde los años sesenta hasta la actualidad. Desde el furor del macho, el amor libre y la píldora de los sesenta, hasta la falocracia gruesa y setentera, la contención de los ochenta por miedo al contagio del sida, y el descontrol y la masificación sexual de los noventa.

También en España, donde la transición dio la puntilla a la represión sexual dictatorial y franquista. “La sexualidad femenina comienza a existir oficialmente. Y el hombre deja de medir su potencia sexual por el número de eyaculaciones. Es el número de orgasmos que es capaz de producir en la mujer y la duración de la erección lo que ahora importa”, resumió Manuel Lucas sobre los últimos 30 años de historia.

4 respuestas hasta el momento ↓
Citizen // Mayo 6, 2007 a 9:44 pm
Woowww… como siempre escribiendo temas interesantes… Muy bien.
Un fuerte abrazo y buen inicio de semana..
angie sandino // Mayo 7, 2007 a 7:37 am
Upa… que me ilustraste la noche, pues del amigo, solo sabía lo elemental… ahora ya puedo dar mis catedras aunque aquí en hong kong el sexo y lo sexual es tan normal, que si digo la palabra “pene”, mas que seguro me van a preguntar? “cuantos?”… ja,ja,ja… ahora vente, vamonos para mi blog, que ya estoy haciendo la maleta y necesito que se metan otra vez… nos vamos a miami en unas doce horas… vamos?
manijeh // Mayo 7, 2007 a 7:42 am
¡Cuánto da de que hablar el pene!
maclovia // Mayo 7, 2007 a 8:53 pm
Como siempre muy interesanta, no sabía tantas cosas, sobre el pene.
Te dejo una tarea en mi blog, perdòn por ponerla hasta ahora, pero anoche se me olvido.
Saludos¡¡
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