Desde ayer tenía una sensación de desasosiego. Hoy tendría una reunión con un directivo por un proyecto. Mi trabajo estaba hecho, pero no había tenido oportunidad de comunicárselo, asi que las expectativas eran las peores. En mis hábitos raros no mencioné que soy muy aprehensiva… pues bueno lo soy. Sentía una pesadez terrible, y honestamente, tenía miedo. Todo el día de hoy me programé mentalmente de que me iba a ir bien, pero en el fondo el miedo seguía. Tuve la oportunidad de tener un buen “coaching” con otro director. Se presentó el temido momento y aunque no empezó del todo bien, se tornó bastante amable e inclusive inspirador. Pudimos hacer un plan de trabajo y me quedé con una buena satisfacción. No todo puede ser malo. Y la pesadez desapareció.
Por otro lado, tuve una comida entre de amistad y de negocios en dónde apareció otra oportunidad de proyecto. Hoy pude avanzar mucho en eso y parece que se llevará a cabo. Me da mucha ilusión, ojalá y tenga un buen cierre. Ojalá. Cruzo los dedos.