Historias del Laberinto

In Memoriam

Junio 21, 2007 · 12 comentarios

 El Charro Zacatecano, mi coterráneo, ha fallecido.  Descanse en paz, Don Antonio.

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“Hoy me siento mejor que nunca”, dijo Antonio Aguilar la última vez que lo entrevistamos. Con su metro ochenta y tantos, del brazo de su mujer, caminaba erguido y a buen paso.
En aquel tiempo -apenas hace 4 años- había decidido que las conversaciones se llevarían a cabo en la oficina de su casa en la Ciudad de México, al lado de una fotografía suya montando a caballo en Central Park, con decenas de imágenes, brillosos reconocimientos, medallas, carteles de sus películas, recuerdos de sus hijos en los espectáculos ecuestres, premios otorgados por Grecia y la Unión Soviética, memorias de las exitosas giras en familia donde todos los Aguilar -doña Flor, muy garbosa, también incluida- cabalgan flanqueados por retratos de Agustín Lara, Pedro Armendáriz, el Indio Fernández y hasta una oscura María Félix.
Parecía que todo estaba ahí y que aquel lugar era su sede, pero de inmediato -y casi no hubo de decirlo- en el Distrito Federal siempre había estado de paso.
“Zacatecas para mí -dijo don Antonio- es la cuna. La casa de mis padres, también el origen de mis abuelos, de mis antepasados.
“Es un lugar de ensueño, un lugar de recuerdos y presencias, un sentimiento profundo, donde estudié, crecí y pasé mi juventud.
“Y yo, como no nací en la ciudad, tengo la idiosincrasia de hombre de campo”.
Efectivamente. Esta leyenda de nuestra canción y nuestro cine nació llamándose Pascual Antonio Aguilar Barraza en Villanueva un 20 de mayo de 1919 y se crió en la hacienda de Tayahua.
Su madre fue doña Ángela Barraza Márquez de Aguilar y su padre, don Jesús Aguilar y Aguilar.
“Mi mamá tenía una voz preciosa”, nos contó Don Antonio lleno de sonrisas. “Y a mi padre le encantaba la ópera. Iba a Aguascalientes y le traía a mi madre lo más reciente de discos de ópera y ella imitaba las voces de las artistas famosas.
“De ella viene nuestra herencia: la mía, la de mis hermanos y la de mis hijos, porque todos cantan”.
No hace falta escarbar mucho en el pasado para saber por qué Don Antonio, después de renunciar a ser sacerdote y piloto aviador, estudió música clásica por más de 10 años.
No pensó jamás, en ese lapso, que el futuro le deparaba una carrera grande interpretando música popular mexicana.
Antes de saberlo peregrinó por Hollywood y Tijuana, cantó opereta y zarzuela y hasta fue dueño de un exitoso cabaret en la capital del País.
Como presentador y feliz poseedor de aquel centro nocturno hacía un digno preámbulo en el que se presentaban artistas de la talla de Pedro Vargas, Elvira Ríos, Evelina Landín, Toña La Negra y Agustín Lara.
Él hablaba y administraba y ellos interpretaban para el público sus grandes éxitos.
Mientras la gente se divertía toda la noche y las grandes estrellas cantaban él se iba a su camerino de paredes acolchadas, diseñado especialmente para él y se encerraba para practicar piano y tomar clases para cantar profesionalmente.

En aquella época no le importaba más que ascender a las cumbres del llamado bel canto. Tal fue su empeño que tozudo, disciplinado y muy insistente, logró debutar en Bellas Artes cantando Cavalleria rusticana.
Don Antonio contaba que muy feliz les llevó la grabación del concierto al Bachiller Gálvez y Fuentes y a Rafael Solana para ver si lo recomendaban para un programa en la radio.
Solana lo miró, y le dijo: “Antonio ¿cómo va a cantar usted esto? Tiene una voz excepcional, es joven, galán, tiene buena estampa, pelo chinito y no está panzón, ¿cómo cree que va a cantar ópera?”.
El destino, inexorable, había llegado. A los 4 meses de aquel encuentro -el 22 de julio de 1950- debutó en la XEW cantando Volveré de María Greever y Toledo de Agustín Lara.
El contrato con la disquera Musart no tardó en llegar y las ofertas para hacer cine tampoco.
Al principio, como actor no le fue muy bien. Interpretaba galanes edulcorados, elegantes, adinerados y a veces un tanto oscuros.
Cantaba boleros y se hacía llamar Tony Aguilar. Tenía, sin duda, mucho arrastre con las féminas pero su carrera actoral no terminaba de cuajar.
Un productor de cine, Alfonso Sánchez Tello, también como profeta -contaba don Antonio en aquella entrevista- llegó con él y le dijo: “óyeme, a mí no me friegues, no con esas palabras, por supuesto, tú eres ranchero, caminas así, tienes además los flancos muy abiertos, no puedes ser catrín, no puedes ser chilango, tú eres ranchero. Yo ni tuve tiempo de quedarme pensando. Yo era así. El tenía razón”.
Tanta razón tenía que, cuando empezó a cantar y actuar como ranchero su estampa, su talento y su fama se dispararon hasta el infinito.

Además, como si no fuera suficiente, pronto lo empezaron a contratar como cantante “y caballista”) ya era miembro de la Asociación Nacional de Charros- para ir a distintos lugares de espectáculos y trabajar con distintos productores.
A partir de ahí todo comenzó a grabarse en piedra, casi en mármol: don Antonio regaló más de 60 años de su vida a trabajar sin descanso en muchas facetas: actor, cantante, productor, guionista y maestro de la charrería, sólo por decir un poco.
Hizo 167 películas, 157 discos y una cantidad innumerable de presentaciones en México y el extranjero. Una obra grande e inolvidable, como grande es su leyenda.
-¿Qué quisiera que se recordara de usted? -fue la última pregunta de aquel día.
-Que fui un hombre bueno, un hombre trabajador. Un buen padre, un buen esposo. Pero, sobre todo, un hombre que amó a México entrañablemente.
México y sus costumbres, México y sus tradiciones, México y su historia.
Yo sé que me voy a morir porque ya he visto pasar muchos entierros. Pero he trabajado mucho, he viajado mucho, he conocido mucho, no me queda ya nada por hacer. Quizá las próximas generaciones me olviden pero queda el cine y quedan los discos, tal vez la única memoria.

Escrito por:  Cecilia Kuhne

Categorías: De todo un poco

12 respuestas hasta el momento ↓

  • angie sandino // Junio 21, 2007 a 7:26 pm

    Fijate que anoche a través de CNN me enteré de su muerte, aunque ya habíamos escuchado desde el fin de semana que estaba grave… me dió mucha pena porque era todo un ícono de mi adorado país… Y si, Tristes Recuerdos, la puse hoy por él, ya lo agregué a la postdata de mi post.. era un tipazo!

    Un beso!

  • maclovia // Junio 21, 2007 a 8:52 pm

    Me encantan sus películas, además de verdad se veía increíble montado en un caballo, con todo respeto usaba el traje de charro, por eso me daba cuenta de que verdad amaba a su país.
    Un abrazo.

  • diego // Junio 21, 2007 a 9:59 pm

    Yo voy muy atrasado mucho tiempo, apenas me entere hoy que habia muerto… Necesito vacaciones.

  • manijeh // Junio 22, 2007 a 7:52 am

    Triste que haya muerto, pero pues ya le tocaba y como dijo él, ya había hecho de todo. Al menos vivió a lo grande!
    No alcancé a comentar en tu post pasado, eso de las pamplinas estuvo genial. Y que onda, ¿cuándo pones a tus 5 ganadores?

  • Celiux // Junio 22, 2007 a 8:49 am

    Yo la verdad no era fan del señor, pero, por lo que se ve, era muy querido.
    Tampoco sabía que él cantaba Tristes recuerdos….todos los días se aprende algo.

  • gaviotah // Junio 22, 2007 a 12:04 pm

    Angie: Esa canción de Tristes Recuerdos es mi favorita para cantar ya sea en karaoke o en directo con mariachi. Lo he hecho varias veces y me sale bien, será que la tengo bien ensayada. Un beso y buen fin.

    Maclovia: Era todo un mexicano con toda la extensión de la palabra, y lo mejor, era zacatecano. Se le va a extrañar.

    Diego: No puedo creer que no hayas visto las noticias! o el periódico… pero si, murió Don Antonio (qepd)

    Manijeh: Espera pronto mi lista de ganadores, estoy trabajando en ello.

    Celiux: Mira yo no era fanática, pero todas las ferias de zacatecas (en septiembre) bailaba padrísimo con tambora zacatecana sus canciones. Si, era muy querido y muy conocido.

  • Yeux // Junio 22, 2007 a 1:15 pm

    Hola, ando aquí x tu galardón con Manijeh y la verdad me gustó el post que me encontré, a mi mamá le guataba mucho, a mí también, mi mamá estaba enamorada de él, yo no pero cantaba gustosa sus canciones…. nimodo, mientras sea x dejar de sufrir, y aparte no hay nada mejor que decir, “no me falta nada x vivir”….Saluditos!!

  • gaviotah // Junio 22, 2007 a 2:16 pm

    Yeux: Bienvenida eres cuando gustes… si, es una pena, pero ya está descansando, estaba muy grave. Un saludo.

  • maclovia // Junio 22, 2007 a 11:04 pm

    Hola, te deje una invitación en mi blog.
    Un abrazo y buen fin.

  • Waiting // Junio 23, 2007 a 5:15 am

    Qué triste que haya muerto, no lo sabía, a mi me gustaban mucho sus películas.

  • Yorchfrost // Junio 23, 2007 a 1:49 pm

    Otro que se nos va, tanto que me gusta la canción de Lamberto Quintero. ¡Cuidese!

    Te invito que visites mi Blog:
    http://cuborojodg.blogspot.com/

  • gaviotah // Junio 24, 2007 a 8:39 pm

    Maclovia, esa tarea ya la había hecho en Me Pongo el Saco… te copio el link a tu blog en un ratito

    Waiting, me imagino que en Amsterdam no ha de haber llegado la nota, un beso.

    Yorchfrost, gracias por visitarme, pasaré por tu casa.

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