Llegamos a Las Vegas después de un largo vuelo. Resultó parecido a lo que me esperaba pero en dimensiones gigantescas. Claro que fui a los casinos pero solo observé, no me animé a jugar a nada, ni maquinitas. Honestamente prefiero gastarme esos 10 dólares o lo que sea en algo que me lleve conmigo que depositarlos en un aparatejo.
Caminé como bestia, compré como si no hubiera mañana (frase de Diego). Disfruté mucho de la fuente bailarina del Bellagio (no llevaba la cámara porque ese día vi el Cirque du Soleil y no se permitían. Lo mejor fue la compañía de mis papás. Ellos viven en mi ciudad natal y no los veo a diario. Me divertí mucho, nos dio un ataque de risa a mi madre y a mi después de perdernos en el hotel. Qué hotel tan grande, con 4400 habitaciones…. llegamos a un punto ciego en donde el cansancio no permitió que viéramos más allá. Sólo decíamos que no nos parecía familiar el dibujo de la alfombra. Y de repente, empezamos a reir. Nos tuvimos que sentar porque la risa era mucha. Mi papá se acerca y piensa que estábamos llorando pero por que no encontrábamos el camino. Más risa. Ahora los tres juntos.
Primero les contaré del show “O” de Cirque du Soleil. Este solo se presenta en el Bellagio porque el teatro está hecho exclusivamente para ese espectáculo. Me impresionó mucho la sincronía, cómo cambian de escenario, suben rampas y después se tiran clavados en una plataforma de unos 10 metros de altura. La verdad si tienen oportunidad de ir vale cada centavo la entrada.
De Luis Miguel… al fin llegó el día! Teníamos unos lugares muy buenos. Pensé que vería a la Aracely Arámbula (me daban ganas de jalarle el pelo) pero no nos topamos. Ella fue al concierto del día 15 y yo asistí la noche anterior. El Coliseo del Caesar’s Palace estaba a reventar, 4000 mexicanos esperando por El Sol. Al fin sale Micky… lo primero que me llamó la atención fue su peinado relamido… me recordó a Frank Sinatra. En eso un paisano grita: “Benito Juárez”… y aunque lo amo no podía dejar de reir. Efectivamente salió peinado como el Benemérito de las Américas.

Hice cuentas y este es el noveno concierto al que asisto. Me ha tocado seguirlo desde mucho más joven hasta ahora. Es un Luis Miguel más maduro… y la verdad se ve feliz. Tan feliz que ya tiene la “curva de la felicidad” de los señores casados. Creo que no se resiste a ser talla 36 y sigue usando la talla 32. Mi madre y yo pensamos que nos iba a dar un botonazo, estando tan cerca se le veía una llantita en la cintura. Pero no importó. Duró un poco más de 2 horas, se enfocó en el disco de México en La Piel por lo de las Fiestas Patrias. Sacó ballet folklórico y todo. Muy bien montado. Salió vestido de mariachi, y el chaleco… no le cerró. Juro que el último botón no estaba abrochado. No le perdono que no se haya puesto a dieta cuando yo compré los boletos tres meses antes… eso si, su voz sigue intacta. Es un lindo. Definitivamente soy su incondicional.

¿Regresaría a Las Vegas? Por supuesto. Ahora quiero explorar todos esos clubes de moda con mis amigas. Si todo sale bien, probablemente regrese en febrero, para la despedida de soltera de R…
