Tengo muy descuidado el blog, primero porque soy una viajera incansable que no falta a ninguna fiesta, y segundo, porque el tiempo que me queda libre se lo estoy dedicando al Facebook.
Estuve cuatro maravillosos días en Puerto Vallarta, en la boda de Y. Digna de presumir la fiesta y todo, cada detalle fue cuidado minuciosamente resultando en la bailada del año. Hasta quebradita, ahi andaba la Gaviota por los cielos con su bailador. Me tomó dos días reponerme de lo adolorida y del desvelo. Afortunadamente el bronceado todavía lo conservo.
Después, la vida siguió y a trabajar de nuevo. Con compromisos sociales de por medio, por supuesto. El sábado pasado tuve que tomar un vuelo de madrugada, concretamente despegaba a las 6.45 am. Me puse en pie a las 4.45 am. Algo inhumano, de lo peor. Llegué a Cuernavaca antes de las 8 am para ponerme guapa y asistir a la boda de mi prima.
A pesar de que estaba un poco desmañanada, me repuse con un buen desayuno y una rica ducha. Otra boda divina, la pasé genial y otra vez bailé como trompo. Terminé pasando el domingo en la Ciudad de México con la familia, valió la pena.
Esta semana retomando el ejercicio, desvelada hasta más no poder pero con mucha actitud. Me gusta la etapa por la que estoy pasando.
A ustedes, ¿cómo les ha ido? ¿ya están listos para las próximas fiestas navideñas?