Historias del Laberinto

Entradas de Febrero 2008

Ya volví de donde andaba

Febrero 26, 2008 · 5 comentarios

Ya tengo un montón de tiempo sin postear, primero porque las musas no habían llegado y segundo porque salí de la ciudad.   Tuve una junta nacional del trabajo, que fue muy agradable pero me dejó una gripe con fiebre malísima.  De hecho sigo con un poco de tos, pero la semana pasada de plano me dejó fuera de combate.  Una de mis amigas me llevó una gelatina de yogurt (mi vida, light, endulzada con splenda y con una salsa de fresas naturales), deliciosa, de verdad un super detalle.  Gracias Y.

Ya regresé al ejercicio, confieso que durante tres semanas (es un montón) no hice nada de entrenamiento.  Y ahora lo resiento mucho.  Pero con la constancia calculo que en otras tres semanas estaré como antes.

Lost me tiene picadísima en la TV.  No quisiera comentar de más para los que no están viendo la cuarta temporada aún, pero los cuatro episodios que han salido están buenísimos.  Son básicamente flash forwards de Hugo, Sayid y Kate…  que me han dejado con cara de wtf.  También han regresado Grey’s Anatomy y Desperate Housewives.  Son series que disfruto más no soy fanática como de la primera.

El domingo fue la 80ma Entrega de los Oscares.   Por supuesto que estuve pendiente del glamour hollywoodense.  Me dio mucho gusto que Javier Bardem haya ganado un premio de la academia, se lo debían desde Antes que Anochezca.   En general me pareció entretenida y me gustaron mucho los vestidos de Penélope Cruz, Jessica Alba (linda premamá)  y de Katherine Heigl.

También he estado con la pila baja, supongo que me hacen falta las endorfinas que genera el ejercicio.  Ayer corrí 3 km (a duras penas) pero el ánimo todavía está bajón.

Hay alguien que me interesa mucho, pero que no me queda claro aún como son las reglas del juego.  O más bien creo saber cuáles son esas reglas pero no estoy segura de querer jugarlas.   ¿Eso contribuirá también al estado de ánimo?  Llama… ¡¡¡¡LLAMA!!!!

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Categorías: De todo un poco

En el mundo hay 9 clases de expectadores de Lost

Febrero 6, 2008 · 17 comentarios

Por: HERNAN CASCIARI - 06 de julio, 2007
Y tu… ¿en dónde te ubicas?
Desde hace un par de años el mundo está repartido entre dos clases de personas: los que nunca han visto LOST, y todos los demás seres humanos de la Tierra. El que jamás ha visto la serie, a estas alturas, es porque tiene problemas graves para adaptarse a la sociedad o porque vive en sitios del mundo que están signados por las guerras y el hambre. En el artículo de hoy nos centraremos en la Humanidad que sí ve la serie, que está dividida, a su vez, en nueve subgéneros. Vamos con un detalle minucioso de cada uno.

EL DESENTENDIDO

Este grupo minoritario ve los capítulos de LOST un poco por la tele de aire y otro poco por cable, doblados y sin atender a la cronología natural. Es una raza que nunca sabe si primero cayó el avión y después Hugo se hizo millonario, o si fue al revés. Confunde las emisiones repetidas de AXN con flashbacks de cuarenta minutos, cree que John Locke se volvió paralítico por culpa del impacto y suele preguntarse por qué Walt se hace cada vez más pequeño. Se los reconoce por la frase: “¿Pero no estaban en Sydney? ¿Por qué entonces los taxis parecen ingleses?”.

EL ANSIOSO

Este espécimen ve cada capítulo tres veces el mismo día. Cuando aparece el episodio en iTunes lo descarga para verlo en inglés sin entender ni pizca, pero al menos se entera sobre quién es el flashback. A las cuatro horas encuentra un subtítulo en portugués, ve el episodio de nuevo y comprende un 18%. Mientras tanto, con el dedo gordo del pie derecho va haciendo refresh en SubDivx a ver si aparece el sub en español. Ya de madrugada lo encuentra, pero se queda dormido por la mitad del episodio. Se los reconoce por la frase: “Me parece que me han echado del trabajo, cariño”.

EL MEMORIOSO

Extendida raza que no piensa seguir disfrutando de la serie hasta que no se resuelva el misterio del oso polar. No le importa el humo negro, ni la aparición del padre de Locke en la isla, ni por qué razón el ruso tuerto nunca se muere. Este grupo obcecado se quedó con la espina en el ojo desde el capítulo cuatro. Hasta que alguien no le explique qué hacía un oso polar en una isla del Pacífico, no podrá seguir viendo la serie en paz. La ve, pero mascullando. Su frase es: “Bah, esto una mierda, no sé por qué sigo viendo semejante idiotez”.

EL MAKINOFERO

A esta especie fisgona no le importa la serie en sí, sino lo que ocurre fuera de cámaras. Se interesan por la relación de los actores, leen las entrevistas que les hacen a los productores y sacan conclusiones entrelíneas; juran que Libby y Analucía fueron expulsadas del plató por conducir borrachas y que por eso tuvieron que matarlas “fuera de guión” y conocen el motivo de la tirantez entre el segundo guionista y el iluminador. Se los descubre por la frase: “No entiendo cómo pueden estar perdidos si está clarísimo que graban en Hawaii, martes, jueves y viernes”.

EL BIBLIOTECARIO

Esta especie, que nunca antes había tocado un libro, desde que está fanatizada con LOST ya ha devorado doce volúmenes de filosofía, cuatro novelas cortas de Dickens, la obra completa de Stevenson y el ‘Contrato Social‘ de Rousseau. En cada página de estos libros cree encontrar un guiño que echa luz sobre los misterios de la isla. Es un grupo convencido de que LOST es una serie emparentada con la literatura de alto nivel. Se los reconoce porque miran los episodios fumando en pipa y van diciendo a cada rato: “Uhmmm, interesante planteamiento…”, mientras apuntan cosas en una libretita azul.

EL DESENCANTADO

Esta raza vio la primera temporada con la boca abierta, recomendó la serie, participó en foros y debates trasnochados, se tatuó un I LOVE LOST en el muslo y se compró el DVD original. Pero desde la segunda temporada empezó a perder la fe. Demasiadas preguntas sin respuestas, demasiados fanáticos alrededor. Ahora se ha convertido en el peor detractor de la saga. Odia LOST y adora ‘24′. Ha vendido sus DVD originales en eBay y se tapa el tatuaje con vergüenza. Suscribe la famosa frase: “Si Jack Bauer estuviera en la isla, el programa se llamaría Encontrados”.

EL FANATICO

A esta especie no le importa el hilo narrativo, ni que los guionistas se droguen en mitad de la segunda temporada, ni los misterios que no se resolverán nunca, como Libby babeando en el psiquiátrico. Son amantes incondicionales y siempre lo serán. Si en el próximo episodio todos los náufragos aparecen en el planeta Urano, con el pelo color platino y en vez de actuar recitan a Shakespeare con música rumana de fondo, los fanáticos seguirán viendo la serie como si no hubiera pasado nada. Han hecho suspensión de la realidad para siempre. Se los distingue por la frase: “Todo tiene un porqué, los guionistas no han dejado un solo cabo suelto, ya lo verás”.

EL CONSPIRANOIDE

Extravagante grupo humano que dice haber visto al menos un cruzamiento de trama en cada episodio. No les alcanza con haber descubierto la cara de Walt en una caja de leche Dharma, o un video de Sayid en medio de un flashback de Hugo. También aseguran —por ejemplo— haber visto a Kate besando a Juan Querendón en un capítulo de Televisa. Esta especie duerme con los ojos abiertos y tiene problemas de eyaculación precoz. Su frase recurrente: “¿El conductor de ese coche aparcado no era Sawyer? ¿Lo has visto? Da la vuelta, acelera. Yo creo que era Sawyer… ¡Ahora todo tiene sentido!”.

EL JESUITA

Mayoritaria especie que sólo tiene vida para recomendar LOST a los que nunca la han visto. Son una nueva estirpe de misioneros, pero en lugar de pregonar a Jesucristo entre los indígenas, promocionan la serie a los cuatro vientos. Te graban un CD sin que se lo pidas, te consiguen folletería y posters, te envían wallpapers por correo y, si aun así no logran convertirte en fanático, se encierran contigo un fin de semana y te pasan la primera temporada completa. Se lo reconoce por la frase: “Mira, mira, mira… ¿Lo ves? ¿Ves el humo negro? ¿Cómo que no estabas atento? Espera que rebobino y te lo paso cuadro por cuadro”.

Conclusión

Para elaborar esta clasificación sólo he tenido que usar mi propia experiencia esquizofrénica. Como casi todos ustedes, en algún momento he estado en alguno de los nueve grupos. Ahora sospecho estar varado en Jesuita, pero a veces tengo ataques de Memorioso y algunos ramalazos de Bibliotecario. Lo único cierto es que todos los grupos humanos aquí expuestos esperan con ansias el inicio de la cuarta temporada. Incluso los que odian LOST.

Porque a estas alturas, odiar LOST es una forma más o menos original de amarla en secreto.

Categorías: Notas simpáticas
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